LA ORUGA BOLILLERA EN SOJA: UN VIEJO/ NUEVO ENEMIGO EN NUESTROS LOTES
Productores de Carlos Tejedor y la
zona.
¿Se acuerdan de la oruga bolillero? Esa que
nos apareció con fuerza a fines de los 80, pareció "tomarse un
descanso" en los 90, pero que desde hace más de una década volvió para
instalarse definitivamente. Parece que firmó su pase en permanente y hoy es un
jugador clave en el tablero de plagas de la soja, entrenándose incluso en
nuestros cultivos de invierno para llegar en plena forma al verano.
Su historia está ligada a la nuestra. Muchos
la asociamos a la gran sequía del 88, cuando era fácil culpar a la falta de
agua de todos los males. En esos tiempos de arado y rastra, el sistema era
distinto. Hoy, con la siembra directa, los cultivos de servicio y los inviernos
más templados, le hemos dado las condiciones ideales para quedarse.
¿Qué la hace tan especial (y peligrosa)?
Esta plaga nativa de Sudamérica es un
"todo terreno" del daño:
Polífaga: come soja, pero también usa malezas
y otros cultivos como "puente".
Muy adaptable: Se las arregla en distintas
condiciones.
Genera resistencia: Es una de las plagas que
más preocupa por su tendencia a "acostumbrarse" a los insecticidas y
a las proteínas Bt del maíz.
El daño: no es igual en todo el ciclo
Acá está el meollo del asunto. El momento en
el que la encontramos define el golpe al bolsillo:
En plántulas: Actúa como cortadora, reduciendo
el stand de plantas.
En vegetativo: Las larvas chicas minan las
hojas desde adentro. Las más grandes pueden cortar el brote principal,
generando plantas deformes ("en candelabro") que ya perdieron
potencial.
En reproductivo (R3-R5):
ALERTA MÁXIMA Este es su momento de mayor
impacto económico. Ataca directamente las vainas y los granos en formación.
Bajo estrés hídrico (algo que conocemos bien), el daño es aún más severo.
Guía práctica para el manejo en la zona
El control exitoso se basa en tres pilares:
observar, decidir a tiempo y aplicar bien.
EL MONITOREO ES NO NEGOCIABLE
Recorridas semanales desde que la soja nace.
Mirar los brotes: Un foliolo ligeramente
plegado o "cosido" es la firma de que las larvas ya están adentro.
Buscar los huevos: Son chiquitos, blancos, con
rayitas. OJO: Si ves huevos, pero no hay larvas, no apliques. Los huevos no se
controlan y perderás el momento óptimo.
En R3-R5: Poner la lupa en las vainas. Una
bolillera grande en una vaina hace más daño que diez chicas en las hojas.
Larvas chicas DENTRO de las hojas: Necesitamos
productos que penetren (translaminares/sistémicos). Los piretroides solos
suelen fallar. Pensar en diamidas (clorantraniliprol) o benzoato de emamectina.
Larvas grandes en reproductivo: Usar productos
con buen poder de volteo y residualidad, siempre protegiendo a los insectos
benéficos.
LAS PRÁCTICAS DE MANEJO, LA BASE
Controlar bien las malezas en el lote y los
bordes, que son su "hotel".
Mantener el cultivo sano: Una soja bien
nutrida y sin tanto estrés resiste mejor el primer ataque.
Conclusión: Una plaga para vigilar de cerca
La bolillera ya no es una visita ocasional. Es
un habitante fijo de nuestros sistemas. Ganarle la batalla requiere cambiar el
chip: pasar de la aplicación por "por las dudas" al manejo basado en
el monitoreo constante y la decisión informada.
En nuestros campos de Carlos Tejedor, el
conocimiento y la observación fina son la mejor herramienta para defender el
rendimiento de nuestra soja.
¿Ya la vieron en sus lotes esta campaña?
¡Cuéntenme sus experiencias en los comentarios!
Carlos Tejedor Agroindustrial.
carlostejedoragroindustrial@gmail.com
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