“UNA OPORTUNIDAD PARA AJUSTAR LA ESTRATEGIA”

 

“UNA OPORTUNIDAD PARA AJUSTAR LA ESTRATEGIA”

                                                                                                             14 de marzo de 2026

Tradicionalmente, el control de la cosecha de girasol se limita a “tirar aros” para evaluar las pérdidas detrás de la máquina (ya sean de cola o de plataforma), la cantidad de material extraño en la tolva, o las semillas remanentes en el capítulo o el suelo. Si bien esta práctica es y será siempre fundamental, la agricultura de precisión nos invita a ampliar el panorama. Hoy, la recolección puede transformarse en una fuente estratégica de información para las próximas campañas, abriendo una nueva perspectiva.

Imagen cosecha girasol en Carlos Tejedor

El enfoque moderno consiste en superponer mapas de rendimiento de campañas anteriores con análisis de suelos, lo que permite dividir el lote en zonas de productividad diferenciadas (baja, media y alta). Durante la cosecha actual, se toman muestras de semillas en cada una de estas zonas. Este procedimiento no solo permite evaluar la calidad del cultivo y los resultados obtenidos, sino que también habilita la creación de mapas detallados de calidad por ambiente.

Aunque pueda parecer un análisis técnicamente complejo o de valor secundario para algunos, esta información resulta clave para planificar con mayor precisión los ciclos siguientes. Identificar y delimitar estas zonas permite ajustar la dosis de insumos de manera variable, optimizando recursos como semillas o fertilizantes y evitando costos innecesarios en sectores que no requieren el mismo nivel de aplicación. De esta manera, estamos implementando Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), un concepto cada vez más relevante tanto en términos de calidad como de acceso a mercados diferenciados.

Imagen consola cosechadora.

En definitiva, la tecnología está disponible. El verdadero desafío no es solo acceder a ella, sino dedicar el tiempo necesario para interpretar los datos y ver más allá de la urgencia cotidiana. Porque son esos detalles, a simple vista imperceptibles, los que terminan marcando la diferencia en la rentabilidad. No se trata de tener la mayor tecnología, sino de ser eficiente con la que ya tenemos.

¿Sabías que la cosecha puede brindarte tanta información como la siembra misma? ¿Lo estás trabajando con tu asesor?

Carlos Tejedor Agroindustrial.

Comentarios