FUERTE
IMPACTO DE LAS HELADAS EN LOS ALFALFARES BONAERENSES
Las
temperaturas extremas frenan la producción en Carlos Tejedor. Con registros que
alcanzaron los -5,4°C, el invierno castiga duro a las pasturas del noroeste
bonaerense. Análisis de los datos climáticos y el estado crítico de los lotes.

Alexis
Zegatti: julio
27th, 2026.
El invierno está dejando su huella en la
provincia de Buenos Aires. En la región de Carlos Tejedor, los productores
alfalferos se enfrentan a un escenario sumamente complejo tras una seguidilla
de severas heladas que han provocado un marcado «quemado» foliar y la
interrupción abrupta en el crecimiento de las pasturas.
El rigor climático en números.
De acuerdo con el reciente informe de
monitoreo de la Estación Hidrometeorológica Carlos Tejedor, perteneciente a la
red de estaciones del CONICET y el IHLLA, la caída térmica ha sido drástica.
Durante los últimos 30 días analizados (del 1 de junio al 7 de julio de 2026),
la temperatura mínima promedio se ubicó en los -0,8°C, un indicativo claro del
rigor ambiental.



Registro Crítico: 7 eventos de
helada
En poco más de un mes, la región soportó siete
días con temperaturas por debajo del punto de congelación, con un
recrudecimiento notable en la primera semana de julio:
15 de junio: -3,4 °C
24 de junio: -2,7 °C
25 de junio: -3,6 °C
1 de julio: -1,7 °C
3 de julio: -4,4 °C
4 de julio: -5,4 °C (La helada más intensa)
5 de julio: -2,7 °C
Los gráficos de evolución térmica evidencian
cómo las curvas de temperatura se desplomaron repetidamente en patrones de
serrucho, generando un estrés por frío agudo y acumulativo en los cultivos que
se encontraban en fase de mantenimiento invernal.

Datos
aportados por el productor y asesor Dante Garcianda.

El impacto directo en el lote:
Daño foliar severo
Las imágenes relevadas a campo en la zona de
Carlos Tejedor son contundentes y reflejan la crudeza de los datos
meteorológicos. Se observa un daño por congelamiento severo en el tercio
superior de las plantas de alfalfa. El follaje presenta una coloración parda
generalizada, con tallos decumbentes, marchitos y hojas completamente
necrosadas.
Este es un síntoma clásico del estallido
celular provocado por la formación de cristales de hielo en los tejidos
vegetales tiernos al ser sometidos a temperaturas tan extremas como los -5,4°C.
Si bien los estratos inferiores de las plantas, protegidos por el mismo dosel,
conservan algo de coloración verde, la pérdida de biomasa foliar en la parte
superior es total. Esto repercute directamente en la fisiología y el
aprovechamiento del cultivo:
- Detención del crecimiento: El cultivo frena su
metabolismo por completo para intentar sobrevivir, retrasando
sustancialmente las proyecciones de oferta forrajera.
- Pérdida de calidad nutricional: El material
«quemado» pierde rápidamente digestibilidad, energía y valor proteico.
Esto afecta de manera directa la ración para los rodeos lecheros y de
cría/invernada que dependen de estas pasturas.
- Apertura del canopeo: La muerte y caída de la
parte superior de la planta permite un mayor ingreso de luz al nivel del
suelo. Si bien el crecimiento de la alfalfa está frenado, malezas
invernales adaptadas al frío podrían aprovechar esta ventaja competitiva.


El escenario hídrico: Un
atenuante clave a futuro
Como contrapunto positivo, el análisis
hidrológico del mismo informe de la Estación muestra que el nivel freático se
mantiene estable (en torno a los -1,38 metros bajo el nivel del suelo). Esto es
consecuencia de la recarga hídrica lograda durante las lluvias de abril.
Este dato es crucial ya que indica que las
raíces profundas de la alfalfa cuentan con humedad suficiente. El estrés que
hoy vemos en los lotes es netamente térmico y no hídrico. Una vez que las
temperaturas comiencen a repuntar hacia fines del invierno y principios de la
primavera, la disponibilidad de agua en el perfil garantizará una rápida y
vigorosa respuesta de rebrote desde las coronas.
Por lo tanto se recomienda asumir que la tasa
de crecimiento de la alfalfa será nula en el corto plazo. También ajustar la
carga animal en base a reservas y evitar el pastoreo intensivo de los lotes
severamente helados.
Un sobrepastoreo en este momento de debilidad
puede dañar la corona (órgano de reserva clave), comprometiendo severamente la
persistencia y la densidad de plantas de la pastura a futuro.
Nota publicada en Somos Alfalfa.
https://somosalfalfa.com.ar/negocios-noticias/fuerte-impacto-de-las-heladas-en-los-alfalfares-bonaerenses/
Si bien las condiciones invernales afectan a
los lotes, el análisis agronómico nos permite anticiparnos a lo que ocurre bajo
la superficie. Agradecemos a productores y asesores por compartir información
clave y apostar al manejo técnico como herramienta fundamental para resguardar
el capital de trabajo hacia la próxima primavera.
Carlos Tejedor Agroindustrial
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