5 de diciembre día mundial del suelo

EL SUELO

Un pilar estratégico en la mitigación del cambio climático

Un estudio científico interinstitucional ha revelado que los suelos de Argentina constituyen una reserva crítica de carbono orgánico a nivel global, almacenando aproximadamente 13.300 millones de toneladas en sus primeros 30 centímetros de profundidad. Esta cifra representa cerca del 2% del total mundial estimado por la FAO, posicionando al país como un actor clave en las estrategias globales de secuestro de carbono y lucha contra el cambio climático.


Un mapeo crucial para la acción.

Este hallazgo es el resultado de un trabajo de actualización cartográfica realizado por un consorcio de expertos del INTA, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Aapresid y CREA. La investigación tuvo como objetivo principal conocer y comprender la distribución espacial de este elemento vital, información fundamental para diseñar políticas públicas y prácticas de manejo basadas en evidencia.

"Este trabajo nos permitió estimar con mayor precisión la enorme capacidad de nuestros suelos como sumidero de carbono", confirmó Juan Gaitán, coordinador del proyecto de monitoreo de degradación de tierras. "Los estudios preliminares indican que poseen un gran potencial para modificar el balance nacional de CO₂ y contribuir significativamente a la mitigación climática global".

Más que un sustento: Las funciones irremplazables del suelo

El suelo no es sólo el fundamento de la producción agropecuaria; cumple roles ecosistémicos esenciales: actúa como un filtro natural del agua, alberga una biodiversidad abrumadora y funciona como un regulador crítico del ciclo del carbono. Su degradación, por tanto, desencadena un círculo vicioso: libera el carbono almacenado, reduce la fertilidad, la biodiversidad y la resiliencia de todo el agroecosistema, comprometiendo la productividad a largo plazo.

Suelo de pastura natural Carlos Tejedor.
Suelo de pastura natural Carlos Tejedor

Suelo agrícola de Carlos Tejedor (soja)

Suelo agrícola Carlos Tejedor (Trigo)
Suelo con cultivo de cobertura. (Festuca)

Suelo con cultivo de pastura (alfalfa)

El desafío central: Desacoplar producción e impacto ambiental

El sector productivo enfrenta tensiones inherentes entre la demanda de producción y la conservación de los recursos naturales. El principal desafío contemporáneo radica en demostrar, a través de evidencia sólida, que es posible desacoplar el crecimiento productivo del impacto ambiental negativo. La respuesta a este reto reside en la adopción de sistemas de intensificación sostenible, que implican grandes cambios en los factores de producción mediante prácticas como:

Transición en el manejo del suelo: De la labranza convencional hacia la labranza reducida y, preferentemente, la siembra directa como parte de un sistema integral.

Diversificación y rotaciones: Incrementar la diversidad y la frecuencia de cultivos en la secuencia, incluyendo cultivos de cobertura en períodos sin cultivos de renta, para proteger y nutrir el suelo.

Nutrición biológica: Complementar o sustituir el uso de fertilizantes nitrogenados sintéticos con la inclusión de leguminosas que fijan nitrógeno de manera natural.

Protección integrada: Priorizar el control biológico de plagas mediante el uso de enemigos naturales, reduciendo la dependencia de pesticidas, fungicidas y herbicidas.

Adaptación climática: Implementar cambios en las prácticas de manejo y utilizar genética adaptada a las nuevas condiciones climáticas.

Prácticas y supuesto beneficios y mecanismos para mejorar la salud del suelo.



A nivel de cultivo: Elección correcta de genotipo, fecha y densidad de siembra, manejo integrado de adversidades y nutrición balanceada.

A nivel de sistema: Optimización del uso del tiempo y los recursos (agua, nutrientes) mediante secuencias estratégicas y el manejo eficiente de nutrientes de poca movilidad.

Como señalan los expertos, "el suelo es un sistema complejo. La siembra directa es una herramienta poderosa, pero no es una solución mágica. Sin rotaciones adecuadas y un manejo integral de la nutrición, simplemente estamos gestionando la degradación a un ritmo más lento".

El camino a seguir: sinergia entre productividad y sostenibilidad

Organismos internacionales como la FAO promueven marcos de acción que buscan armonizar la productividad con la salud del suelo. Estrategias como el Manejo Integrado de la Nutrición de las Plantas (MINP), las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y la agricultura de conservación son fundamentales para revertir la degradación y, precisamente, potenciar la capacidad de almacenamiento de carbono que este nuevo estudio ha cuantificado.

UNA INVERSIÓN EN EL FUTURO

El futuro de la producción y la estabilidad ambiental de Argentina se juega en los primeros centímetros de su suelo. Conocer su naturaleza y su enorme potencial como reservorio de carbono es el primer paso estratégico. La transición hacia una gestión verdaderamente sustentable no es una mera opción técnica, sino una obligación ética y una necesidad económica. Invertir en la salud del suelo es invertir en seguridad alimentaria, agua limpia, biodiversidad y estabilidad climática para las generaciones futuras. Los 13.300 millones de toneladas de carbono bajo nuestros pies son un testimonio elocuente de su valor incalculable y una responsabilidad que Argentina debe gestionar con visión de largo plazo y liderazgo regional.

CARLOS TEJEDOR AGROINDUSTRIAL

carlostejedoragroindustrial@gmail.com


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