¿POR QUÉ SE ENCHARCA CARLOS TEJEDOR?

“EL SECRETO ESTÁ BAJO TUS PIES”

Te explicamos la causa y las posibles soluciones 

Si producís en Carlos Tejedor, conoces este problema de memoria: basta una lluvia intensa para que los suelos se aneguen, complicando las labores y poniendo en riesgo los cultivos. Pero esto va más allá de un simple charco pasajero. Es un síntoma de un problema profundo, literalmente, y la clave para solucionarlo está en la estructura de nuestro suelo.

Tras el paso de la lluvia, la evidencia queda al descubierto. La escorrentía superficial, resultado de una capacidad de infiltración limitada del suelo agrícola

Lo primero es entender: ¿Qué es la "Capacidad de Campo"?

Pensá en una esponja nueva y de buena calidad. Cuando la empapas y la levantas, el agua que no necesita escurre, pero la esponja se mantiene húmeda y flexible. Esa agua que retiene y está disponible es la "Capacidad de Campo": es el agua útil para las plantas.


Esto se puede observar en la ilustración.

El desafío para un suelo ideal es actuar como esa esponja: tener la textura justa para retener el agua que las raíces necesitan, pero permitiendo que el exceso drene libremente para no ahogarlas.

El problema de Carlos Tejedor: nuestro suelo es una "esponja rota"

Técnicamente, nuestros suelos se clasifican como Hapludol thapto árgico o Hapludoles entico. Para más información visitar la siguiente página carta de suelos de INTA, https://geo-backend.inta.gob.ar/catalogue/#/dataset/230. ¿Qué significa esto en la práctica? Que tienen un problema de diseño que todos hemos visto. algunos son considerados

Capa superior: suele ser franco-arcillosa, lo que en teoría es bueno para retener agua.

El "Tapón" subyacente: Justo debajo, se encuentra una capa mucho más compacta y arcillosa que actúa como una barrera casi impermeable.

¿El resultado? El agua de la lluvia queda atrapada en la capa superior. Se forman los encharcamientos, las raíces se asfixian por falta de oxígeno y, con el tiempo, pueden incluso empezar a aparecer sales en la superficie. Si a esto le sumamos un nivel generalmente bajo de materia orgánica (el "músculo" del suelo), el panorama se complica aún más.

Esta imagen ilustra con claridad las consecuencias de las intensas precipitaciones, ya sea por un temporal puntual o por periodos de lluvias persistentes, como las que del año 2025. (Foto gentileza de un productor de la zona de Timote)

La imagen muestra cómo, al evaporarse el agua, las sales que contenía quedan depositadas en la superficie.

¡Hay soluciones! cómo reparar nuestra "Esponja"

La buena noticia es que podemos revertir esta situación. No es magia, es biología y manejo consciente. Estas son las estrategias clave:

Alimentar el suelo: El poder de la materia orgánica

Esto es, sin duda, lo más crucial. Incorporar compost, estiércol bien compostado y dejar los rastrojos en superficie no es solo "agregar nutrientes". La materia orgánica actúa como un pegamento natural, uniendo las partículas del suelo y creando una estructura grumosa y esponjosa llena de túneles (poros). Transforma un suelo compacto en un suelo vivo que retiene la humedad necesaria y drena el exceso.

Perforar con vida: Los cultivos de cobertura al rescate.

La labranza intensiva puede dar una solución temporal, pero a menudo compacta más a largo plazo. La solución natural y sostenible son los cultivos de cobertura como la avena, el centeno, festuca, cebadilla, avena, trébol o algunas pasturas alfalfa o lotus.

La imagen presenta un claro ejemplo de la íntima relación que existe entre los diferentes cultivares, el tipo de suelo y su acidez o alcalinidad (pH). Como se puede observar, no todas las plantas son iguales; cada una tiene sus preferencias específicas que determinan su salud y productividad.

Sus raíces profundas y vigorosas son como perforadoras biológicas. Penetran en la dura capa tapón, creando canales que permiten que el agua y el aire circulen libremente. Es un drenaje gratuito y que mejora con el tiempo.

Manejo inteligente de la maquinaria.

Un punto simple pero crítico: evitar transitar con maquinaria pesada cuando el suelo está saturado o mucha carga de animal. Es el momento en que el suelo es más vulnerable a la compactación. Aplastarlo solo empeora el problema del "tapón" que estamos intentando solucionar.

CONCLUSIÓN: De un problema a una oportunidad.

Entender que el encharcamiento es un tema de estructura del suelo es el primer y más importante paso. Al enfocarnos en aumentar la materia orgánica e incorporar raíces vivas durante todo el año con cultivos de cobertura, no solo solucionamos el drenaje. Estamos construyendo un suelo más sano, resiliente y, en definitiva, más productivo.

¿Vos cómo estás manejando este desafío en tu campo?

¿Has probado con algún cultivo de cobertura que te haya dado buen resultado?

¡Compartí tu experiencia en los comentarios! Tú conocimiento puede ayudar a otros.

Carlos Tejedor Agroindustrial.

Carlostejedoragroindustrial@gmail.com


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