¿POR QUÉ SE ENCHARCA CARLOS TEJEDOR?
“EL SECRETO ESTÁ BAJO TUS PIES”
Te explicamos la causa y las posibles
soluciones
Si producís en Carlos Tejedor, conoces este problema de memoria: basta una lluvia intensa para que los suelos se aneguen, complicando las labores y poniendo en riesgo los cultivos. Pero esto va más allá de un simple charco pasajero. Es un síntoma de un problema profundo, literalmente, y la clave para solucionarlo está en la estructura de nuestro suelo.
| Tras el paso de la lluvia, la evidencia queda al descubierto. La escorrentía superficial, resultado de una capacidad de infiltración limitada del suelo agrícola |
Lo primero es entender: ¿Qué es la "Capacidad de Campo"?
Pensá en una esponja nueva y de buena calidad.
Cuando la empapas y la levantas, el agua que no necesita escurre, pero la
esponja se mantiene húmeda y flexible. Esa agua que retiene y está disponible
es la "Capacidad de Campo": es el agua útil para las plantas.
Esto se puede observar en la ilustración.
El desafío para un suelo ideal es actuar como esa esponja: tener la textura justa para retener el agua que las raíces necesitan, pero permitiendo que el exceso drene libremente para no ahogarlas.
El problema de Carlos Tejedor: nuestro suelo es una "esponja
rota"
Técnicamente, nuestros suelos se clasifican
como Hapludol thapto árgico o Hapludoles
entico. Para más información visitar la siguiente página carta de suelos de
INTA, https://geo-backend.inta.gob.ar/catalogue/#/dataset/230. ¿Qué significa esto en la práctica? Que
tienen un problema de diseño que todos hemos visto. algunos son considerados
Capa superior: suele ser franco-arcillosa, lo que en teoría
es bueno para retener agua.
El "Tapón" subyacente: Justo debajo, se encuentra una capa mucho más
compacta y arcillosa que actúa como una barrera casi impermeable.
¿El resultado? El agua de la lluvia queda atrapada en la capa superior. Se forman los encharcamientos, las raíces se asfixian por falta de oxígeno y, con el tiempo, pueden incluso empezar a aparecer sales en la superficie. Si a esto le sumamos un nivel generalmente bajo de materia orgánica (el "músculo" del suelo), el panorama se complica aún más.
La imagen muestra cómo, al evaporarse el agua, las sales que contenía quedan depositadas en la superficie.
¡Hay soluciones! cómo reparar nuestra
"Esponja"
La buena noticia es que podemos revertir esta
situación. No es magia, es biología y manejo consciente. Estas son las
estrategias clave:
Alimentar el suelo: El poder de la materia orgánica
Esto es, sin duda, lo más crucial. Incorporar
compost, estiércol bien compostado y dejar los rastrojos en superficie no es
solo "agregar nutrientes". La materia orgánica actúa como un
pegamento natural, uniendo las partículas del suelo y creando una estructura
grumosa y esponjosa llena de túneles (poros). Transforma un suelo compacto en
un suelo vivo que retiene la humedad necesaria y drena el exceso.
Perforar con vida: Los cultivos de cobertura al rescate.
La labranza intensiva puede dar una solución temporal, pero a menudo compacta más a largo plazo. La solución natural y sostenible son los cultivos de cobertura como la avena, el centeno, festuca, cebadilla, avena, trébol o algunas pasturas alfalfa o lotus.
Sus raíces profundas y vigorosas son como
perforadoras biológicas. Penetran en la dura capa tapón, creando canales que
permiten que el agua y el aire circulen libremente. Es un drenaje gratuito y
que mejora con el tiempo.
Manejo inteligente de la maquinaria.
Un punto simple pero crítico: evitar transitar con maquinaria pesada cuando
el suelo está saturado o mucha carga de animal. Es el momento en que el suelo
es más vulnerable a la compactación. Aplastarlo solo empeora el problema del
"tapón" que estamos intentando solucionar.
CONCLUSIÓN:
De un problema a una oportunidad.
Entender que el encharcamiento es un tema de
estructura del suelo es el primer y más importante paso. Al enfocarnos en
aumentar la materia orgánica e incorporar raíces vivas durante todo el año con
cultivos de cobertura, no solo solucionamos el drenaje. Estamos construyendo un
suelo más sano, resiliente y, en definitiva, más productivo.
¿Vos cómo estás manejando este desafío en tu
campo?
¿Has probado con algún cultivo de cobertura
que te haya dado buen resultado?
¡Compartí tu experiencia en los comentarios!
Tú conocimiento puede ayudar a otros.
Carlos Tejedor Agroindustrial.
Carlostejedoragroindustrial@gmail.com
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