Mirando la salud de nuestros suelos
8
de marzo de 2026.-
A nivel país nuestros sistemas agropecuarios son muy distintos, diversas regiones por ambiente, clase de suelos y clima; no escapa a ello el distrito de Carlos Tejedor con campos ganaderos-agrícolas desde zonas con lagunas permanentes a lotes con altísimo nivel productivo, y con un potencial mayor aun sumando las nuevas tecnologías “aplicables”.
La importancia de las forrajeras perennes para la ganadería de carne y leche no es discusión de este artículo, es demostrar la necesidad de mirar planta / suelo con mayor frecuencia y poder actuar en consecuencia sobre el manejo de cada día en busca de la mayor eficiencia del sistema.
El campo en su conjunto y los sistemas ganaderos tienen mucho por aportar a la economía, ni pensar en nuestros pueblos del interior que gran parte depende de ello comercial y laboralmente. Siempre buscamos eficiencia y rentabilidad y de ellos depende la supervivencia de la empresa, pero miramos debajo de nuestro suelo que tenemos y si es viable lo que estamos haciendo ¿? El suelo nos indica cómo está su salud. Ver foto 1.
Foto 1. Planta de leguminosa
de 5° año en producción.
Los suelos son distintos, el clima variable, y las plantas se comportan distinto, siempre decimos no existen recetas, las forrajeras “nos aportan beneficios ecosistémicos invaluables” poca vez visto y no sabemos utilizarlo para ponerlo sobre la mesa, cuando tenemos necesidad desde el agro de demostrar todo lo bueno que hacemos, que luego disfruta el consumidor.
Las distintas especies de leguminosas (alfalfa, lotus) y gramíneas (festuca, pasto ovillo) no sólo nos dan el sustento para la ganadería (carne y leche), sino mejoran la salud del suelo, vía mayor cantidad de raíces y resto de forraje seco que se transforman en materia orgánica (MO), luego y en el camino correcto mayor estructura y capacidad potencial de producción. Ver foto 2.
Foto 2. Leguminosa. Izquierda
planta de 1° año, y a la derecha planta de 5° año productivo.
Mediante análisis de laboratorio (y en visita con asesor de nuestra confianza) veremos cómo se comporta el suelo al manejo implementado, con el tiempo poder corroborar si mejora o empeora. Y mediante la huella de carbono, no sólo secuestrar (por su capacidad) sino mediante certificación, demostrar cuanto carbono se captura en el suelo a partir de la ganadería pastoril (fuente UNLZ Diplomatura en Producción Ganadera y Forrajes, Centro Universitario Carlos Tejedor).
Recuperar y mejorar ambientes no es fácil, no es barato, y muchas veces se arriesga para volver al punto de inicio, ejemplo tras una grave inundación. Ver foto 3.
Foto 3. Recuperando lotes
inundables con pastura de festuca y lotus.
El manejo es y lo será siempre primordial para buscar eficiencia productiva para transformarla en económica. Ver mejoría en los ambientes es motivador, a nivel nacional se informa como se han perdido distintos nutrientes (fuente Revista Fertilizar N°29), acá entran a jugar políticas agropecuarias que impacten menos en el productor por menor presión fiscal, a su vez incentivando a lograr mayor producción a largo plazo, sin descuidar lo frágil del ambiente. No puede faltar en ninguna reunión Ministerial ni de políticas públicas un representante idóneo de la producción, entendiéndolo como el eslabón mas importante de una enorme cadena comercial, el productor agropecuario.
Quizás sea buen momento para dejar mezquindades y personalismo para que gremiales del agro y no tanto, organismos públicos y privados sentarnos en una misma mesa y mirar hacia el futuro para plantearnos donde queremos estar en 25 años en materia productiva y social, porque llegará el momento que quizás sea tarde, sin punto de retorno.
Carlos Tejedor
Agroindustrial.
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